Qué fue de...

Errekaleor, el barrio ideado como «Un Mundo Mejor»

A principios de los años 50, la ciudad de Vitoria-Gasteiz sufrió un proceso de industrialización, con la apertura de nuevas factorías, lo que provocó la llegada masiva de gente procedente del ámbito rural o de pequeñas ciudades, que buscaban un trabajo mejor remunerado que el del campo.

Zona industrial del sureste marcada con rayas, barrio de Errekaleor marcado con un círculo

En esos años, la primera zona industrial de la ciudad surgió en el sureste, en Olarizu y Uritiasolo: un enclave idóneo para el asentamiento de fábricas y empresas, ya que contaba con una buena conexión ferroviaria, con la línea Madrid-Irún limitándola por el norte, y la vía estrecha del Vasco-Navarro atravesando la zona industrial de norte a sur. Empresas como Esmaltaciones San Ignacio, Beiztegui S.A. y Sarralde S.A. se decantaron por instalarse aquí.

Para evitar la escasez de vivienda y posibles problemas de chabolismo que pudieran surgir al multiplicarse de una forma tan rápida los habitantes de la ciudad, surgieron nuevos barrios ideados para los nuevos obreros: Zaramaga, Adurza, Ariznabarra, Armentia o Errekaleor. La construcción de estos dos últimos se aprobó mediante el Plan General de Ordenación Urbana de 1956.

Pasaje de Carlos Abaitua, junto a la iglesia de San Ignacio de la que fue párroco

Errekaleor comenzó a edificarse junto al cauce de un arroyo, de ahí su nombre, “erreka-lehor”, que significa arroyo seco en euskera. La iniciativa de este barrio pensado para la clase obrera surge del Secretariado Social Diocesano, que creó la entidad Asociación del Hogar Alavés y la Cooperativa Alavesa de Viviendas “El Mundo Mejor”. El proyecto fue impulsado por el cura Carlos Abaitua, a su vez párroco de la iglesia de San Ignacio del barrio de Adurza, y financiado por la Caja Municipal de Ahorros.

Errekaleor nunca dejó de ser un barrio satélite. Al principio, y durante varias décadas, la zona urbanizada más cercana era el final del barrio de Adurza, a casi 1 kilómetro de distancia o, lo que es lo mismo, 10 minutos a pie, distancia que tenían que recorrer todos los niños de Errekaleor para poder asistir a la escuela más cercana, en Adurza. Hoy en día, las casas nuevas del sector de Larrein, englobado dentro del macrobarrio de Salburua, están algo más cerca que Adurza.

El barrio comenzó a edificarse en 1957, y los primeros habitantes llegaron a finales de esa década. Pero las labores de urbanización no terminaron hasta muchos años después: los vecinos, con material proporcionado por la cooperativa, se encargaron de adecentar y acondicionar los caminos de grava que daban acceso a los bloques de viviendas. La vía que daba acceso al barrio no fue asfaltada hasta años después de instalarse los primeros moradores, y el primer servicio de microbús que los conectaba con la ciudad hizo su aparición en 1961. La urbanización por parte del ayuntamiento se demoró hasta 1973.

También fue gracias al esfuerzo vecinal que consiguieron dotar a los bloques de viviendas de cohesión y lo transformaron en un barrio con unos servicios mínimos, como una parroquia, el frontón, un dispensario, la tienda de ultramarinos, el centro social o un bar. En 1964 se creó asimismo una escuela-guardería, para poder acoger a todos los niños en edad preescolar.

Centro social de Errekaleor, año 1965 (Arqué – Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz)

Desde el principio los vecinos tuvieron electricidad, alumbrado público, saneamiento y agua. Pero las casas distaban mucho de ser ideales, ya que los materiales empleados en su construcción eran de baja calidad, y su diseño inicial no fue ideado para una ciudad con una climatología como Vitoria, ya que todas las viviendas disponían de una terraza abierta, que más adelante tuvieron que se acristaladas para hacer frente a las inclemencias del tiempo vitoriano.

El barrio se dividió en dos grupos de ocho bloques cada uno, que sumaban un total de 192 viviendas, que llegaron a albergar a cerca de un millar de vecinos en las épocas en las que el barrio tuvo más pobladores. Los edificios tenían planta baja más dos alturas, carecían de ascensor, y disponían de dos viviendas por planta. Las casas eran pequeñas, aunque tenían las estancias indispensables: una cocina-comedor, tres habitaciones y un baño.

Con el desarrollo urbanístico de principios del siglo XXI, la ciudad de Vitoria-Gasteiz se expandió con nuevos barrios (Salburua y Zabalgana), y se decretó el realojo de los vecinos de Errekaleor para poder derribar el barrio, y reconvertirlo en parte del Anillo Verde gasteiztarra, entre otros proyectos. Muchos de los antiguos moradores de estos 16 bloques de viviendas se acogieron al plan ofertado por el ayuntamiento, pero hubo gente que decidió seguir residiendo en su barrio, como había hecho siempre.

Actualmente Errekaleor se ha convertido en el foco de un proyecto autogestionado, con el que sus nuevos habitantes, ayudados por aquellos que han permanecido allí, quieren hacer revivir el espíritu de barrio que siempre caracterizó a Errekaleor, e impulsar la opción de poder vivir en un barrio gestionado por sus propios vecinos.

16/07/2017

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Ana Díaz


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