Qué fue de...

La fábrica de naipes Fournier

Calle Heraclio Fournier (27 enero 1995) - J. Berasaluce - AMVG

Antigua fábrica de naipes en la calle Heraclio Fournier, enero de 1995 (J. Berasaluce – Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz)


Actual calle Heraclio Fournier (noviembre 2015)

Actual calle Heraclio Fournier (noviembre 2015)

 

 

 

 

 

Más de un vitoriano recordará la fábrica de naipes Heraclio Fournier, que hasta hace poco más de 20 años ocupaba un solar en el barrio de San Cristóbal, y no son pocas las personas que tendrán conocidos o familiares que trabajaron para esta empresa, una de las grandes fábricas de las que disponía la ciudad de Vitoria-Gasteiz a mediados del siglo pasado, y que llegó a dar por entonces trabajo a casi un millar de personas, muchas de ellas mujeres, conocidas como “naiperas”, y dedicadas sobre todo a la revisión de los naipes.

Esta no fue la primera factoría que la familia Fournier tuvo en la ciudad. La original, fundada por Heraclio Fournier en 1868, consistía en un taller de estampación litográfica ubicado en los bajos de la Plaza España, más concretamente donde ahora se encuentra la tienda El Globo. A los pocos años, y debido a la prosperidad del negocio, el dueño decidió trasladarse a la calle Manuel Iradier, donde se mantuvo la fábrica más de medio siglo, entre 1888 y 1948.

En 1948, los herederos de Fournier y continuadores del negocio familiar tomaron la decisión de seguir ampliando las dependencias dedicadas a la fabricación de naipes, sellos y calendarios, entre otros productos producidos por la factoría, y volvieron a trasladar la sede de la fábrica, esta vez hasta el barrio de San Cristóbal, al otro lado de las vías del ferrocarril Madrid-Irún.

Esta es la fábrica que ocupó durante casi medio siglo uno de los solares del barrio, y que quedaría engullida por edificios de viviendas a medida que la ciudad de Vitoria-Gasteiz crecía. En esta planta se elaboraban barajas de naipe español, barajas de póker (muchas de ellas destinadas a casinos), barajas catalanas, libros, calendarios de pared y de bolsillo, o sellos, entre otros.

Fábrica de naipes en calle Heraclio Fournier, 1965

Fábrica de naipes en calle Heraclio Fournier, 1965 (J. M. Parra – Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz)

Son muchas las curiosidades y anécdotas que escondían estos muros, y queremos compartir con vosotros algunas de ellas, o que nos hagáis llegar algunas de las vuestras si fuisteis trabajadores de la empresa vitoriana en su época en el barrio de San Cristóbal.

  • La visita a la ciudad del Dúo Dinámico con motivo de una actuación en la década de los 60 acabó con los cantantes acudiendo a conocer las instalaciones de la fábrica de naipes.
  • Los murales que cubrían las paredes del vestíbulo principal, obra de Sáenz de Tejada, fueron vendidos al hotel Ciudad de Vitoria, donde siguen a la vista del público.
  • Hay una canción popular de Alfredo Donnay dedicada en parte a las trabajadoras de Fournier: “Antes no había en Vitoria más mujeres trabajando que naiperas y saqueras del Carmelo y Casa Alfaro”.

La elaboración de los naipes seguía siempre el mismo proceso. Se imprimía en una cartulina por un lado las caras de la baraja y por el otro el respaldo (la parte de atrás de las cartas). A continuación se dejaba secar, se troquelaba y se cortaban las cartas con guillotina, bien en 40 ó 54 unidades, dependiendo del tipo de baraja. Acto seguido se juntaba la baraja, y ésta era chequeada por las revisadoras carta por carta, para detectar posibles fallos.

Las naiperas, tras el proceso de revisión, introducían la baraja en una caja con su número de trabajadora y la envolvían con papel de celofán. Esta es la típica caja de barajas que llega hasta nuestras manos aún hoy en la actualidad.

Félix Alfaro Fournier, nieto del fundador y heredero del negocio familiar, fue el artífice de la expansión del negocio a nivel mundial, y asimismo impulsor del Museo de Naipes de Álava, con sede desde 1994 en el Palacio de Bendaña (calle Cuchillería, 54).

En el año 1993 la empresa se volvió a trasladar una vez más, y en esta ocasión se decantaron por diversificarse en dos sedes, una en Puente Alto, no muy lejos del final de la calle Heraclio Fournier, y otra en Legutiano, que es la única sede que se mantiene en la actualidad.

Al año siguiente la anterior fábrica, situada en el corazón de un barrio urbano, fue derruida y en su lugar se construyó una urbanización de viviendas, que ocupan el mismo perímetro que ocupaba en su día la factoría de Heraclio Fournier.

22/11/2015

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Ana Díaz


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