La Vitoria invisible

“Ojalá el Banco de Alimentos no tuviera futuro, eso sería una noticia extraordinaria”

Son las once de la mañana, la hora a la que hemos quedado Daniel y yo. Me acerco a la puerta del pabellón del Banco de Alimentos, situado en el polígono industrial de Jundiz, donde dos furgones grandes están maniobrando, ocupando el acceso al recinto. Veo dentro a varias personas trabajando; una de ellas repara en mí y, sonriendo, se acerca a ofrecerme su ayuda.” ¿Daniel? Sí, está aquí, pasa.”

Efectivamente, observo a nuestro hombre dialogando. En estos breves segundos de espera no me encuentro sola, en el trajín de idas y venidas de transpaletas los voluntarios me obsequian con sonrisas y con miradas de aprobación. Jamás he observado una armonía así en ninguna empresa.

Daniel Fernández Conde

Daniel Fernández Conde, presidente del Banco de Alimentos de Araba

Los ojos brillantes de Daniel reparan en mí. Se acerca con rapidez y la mano extendida, halaga la puntualidad con la que he acudido a la cita, y se gira para preguntar a un compañero por el lugar idóneo donde atenderme.  Ascendemos a una sala donde hay una mesa con sillas donde desarrollaré la entrevista. Daniel me cuenta que esta sala es polivalente, y que todos los viernes la utilizan como un lugar donde realizar una convivencia en torno a algún plato cocinado por uno de los voluntarios, lo que les da la ocasión de verse y charlar tranquilamente.

Enseguida se hace evidente que este antiguo profesor y director de San Viator tiene tablas con los medios, y vuelve a sorprenderme comenzando a responder a mis preguntas con las mismas ganas que debió de tener la primera vez que fue entrevistado. Me adelanta que después me mostrará el banco y que podré fotografiar lo que desee, exceptuando los rostros de los voluntarios, ya que quieren desarrollar su labor humanitaria sin hacer ruido. Auténticos héroes anónimos, a mi entender.

Daniel, ¿desde cuándo ostentas el puesto de presidente del Banco de Alimentos de Araba (BAA)?

Manos 2

Las manos del entrevistado

Todo se remonta a hace cuatro años. Tras jubilarme como docente, decidí unirme como voluntario al Banco de Alimentos, pensando en ser uno más de los asociados. Pero a los dos meses de mi entrada el entonces presidente, ya mayor, dejó el cargo y salió la idea de que había que hacer un cambio generacional en cuanto a la presidencia. No se presentó nadie para ser elegido, sino que los 40 asociados en la plantilla, que son los que tienen derecho a votar según nuestros estatutos, emitieron su voto individual, y salí elegido.

También ostento el puesto de presidente de la Federación Vasca de Bancos de Alimentos. Antes era rotatorio, pero ahora ha quedado como algo casi “vitalicio”. La presidencia recae sobre el Banco de Álava, la secretaría sobre el de Gipuzkoa, y la tesorería sobre el de Bizkaia.

¿Cuántos asociados sois en plantilla?

Tenemos cuarenta en plantilla; ahora hay dos haciendo una especie de experiencia para ver si les gusta o no, y posiblemente se queden en el futuro. Nuestro protocolo es que todos los nuevos asociados vayan pasando por distintos lugares y actividades o tareas de las que tenemos en el Banco, para que vean qué es lo que más les gusta, y si les gusta la experiencia y se quedan, lo llevamos a la junta directiva y luego a la asamblea.

Y respecto a los voluntarios, ¿cuántos tenéis en vuestra base de datos? ¿Y cuál es su perfil tipo?

En nuestra base de datos disponemos de cerca de 2.000 voluntarios de campañas y años anteriores. Para cualquier campaña que queramos realizar, nuestro equipo de campañas se preocupa de contactar con estos voluntarios ya “fichados” por el Banco. Y lo bonito de estos voluntarios desinteresados es que muchas veces provocan un efecto de “arrastre” entre amigos y conocidos, con lo que conseguimos nuevos participantes. Todos aquellos que nos dicen que quieren colaborar, los incluimos en nuestra bases da datos. Los que tenemos incluidos en la base nunca nos dicen que no a la hora de contactar con ellos.

El perfil que buscamos es el de cualquier persona que esté dispuesta a ayudar, con ganas e ilusión por participar en el proyecto, y que disponga de algún tiempo libre que esa persona considere que puede emplear en el Banco de Alimentos de Araba.

Voluntarios trabajando en el almacén

Voluntarios trabajando en el almacén

Hasta ahora, el perfil típico era el del jubilado que quería emplear su tiempo libre. Ahora tenemos que abrirnos a un perfil un poco más amplio y técnico, a pesar de que seguimos admitiendo a todos los que quieren ayudarnos. Desde Secot, una empresa sin ánimo de lucro dedicada al voluntariado senior de asesoramiento empresarial, nos ayudan, proporcionándonos voluntarios que han tenido algún cargo en su vida laboral y que pueden poner su experiencia al servicio del Banco.

Bila gabiltzen perfila laguntzeko prest dagoen edonorena da.

También estamos haciendo una integración social de personas. Hemos tenido a una persona cumpliendo un trabajo social, e igualmente hay un proyecto elaborado por presos que hacen las prácticas con nosotros en el Banco. Al principio, los voluntarios tenían una especie de reparo, pero yo siempre he sido de la opinión de darle una oportunidad a cualquiera que quiera reintegrarse de nuevo en la sociedad. Gente con alguna clase de dificultad los encajamos en las campañas de recogida en supermercados. Todos tienen cabida con nosotros, desde el Banco de Alimentos al final estamos al servicio de aquel que nos necesite.

¿Cuánta gente se beneficia de los alimentos que distribuis desde aquí?

El presidente respondiendo a nuestras preguntas

El presidente del BAA respondiendo a nuestras preguntas

Hemos llegado a tener 14.000 beneficiarios, pero tras la criba donde la valoración por parte de trabajadoras sociales la consideramos algo primordial y fundamental, nos hemos quedado con entre 9.000 y 10.000 beneficiarios, que son los que realmente consideramos que tienen necesidad de recibir ayuda del Banco. Y aún así, hay gente que sería firme candidata a recibir nuestra ayuda, y muchas veces por vergüenza no contactan con asociaciones que les puedan auxiliar.

Hasta ahora, pensábamos en el inmigrante como en el perfil tipo de persona que recibía ayuda del Banco de Alimentos, pero ahora nos estamos dando cuenta de que es gente de aquí la necesitada, que se ha quedado en paro, en situación precaria, ayudada por las pensiones de padres y abuelos. Muchos tienen cierto reparo en ponerse en contacto con nosotros, y queremos llegar a ellos a través de las asociaciones de vecinos, los medios de comunicación, las parroquias, o los ayuntamientos de los pueblos, que deben de saber qué familias lo están pasando mal.

La idea es completar en el beneficiario lo que ellos necesitan. Nosotros les ayudamos en la medida de nuestras posibilidades con aquellos productos que nosotros consideramos necesarios.

Los próximos días 27 y 28 de noviembre tendréis en marcha la gran campaña de recogida de alimentos. ¿Cómo surge la idea de este evento?

Es algo que se realiza a nivel nacional, desde la FESBAL, la Federación Española de Bancos de Alimentos, y lo ejecutamos casi todos los bancos de España. Nosotros antes, al disponer de un pabellón muy pequeño, no podíamos realizarla, porque nos desbordábamos con la alta acogida entre los ciudadanos y la cantidad de productos que nos hacían llegar. Desde hace dos años, con el traslado a este pabellón más espacioso gracias a un convenio de cesión por parte del Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava, podemos optar a realizar esta gran campaña de recogida.

Para esta campaña necesitamos muchísimos voluntarios, al menos 2.000. En Álava vamos a recoger productos en casi 90 supermercados: 70 en la zona de Vitoria-Gasteiz, y 18 en el resto del territorio alavés. El equipo de campañas, que cuenta con 18 coordinadores, se preocupa de contactar con los voluntarios de años anteriores, que ya tenemos en nuestra base de datos, y cada responsable de zona calcula los que necesita para esos dos días. Por nuestra parte, visibilizamos la campaña a través de medios de comunicación, y en los supermercados colocamos un aviso con el número de teléfono del responsable de esa zona, para que cualquiera que quiera ser voluntario esos dos días pueda contactar con nosotros. No obstante, siempre podrán llamar al número de teléfono del almacén, que es el 945 21 32 33.

Pasta donada para la gran recogida

Pasta donada para la gran recogida

Como novedad, Eroski ahora tiene unos vales de dinero en lugar de producto, que son entregados al BAA. La ventaja que tienen estos vales es que no necesitamos logística, y podemos pedir el producto a Eroski directamente según lo necesitemos.

En la gran campaña del año pasado recogimos 230.000 kilos de alimentos; este año, nos gustaría alcanzar la cifra récord de 250.000 kilos con la ayuda de todos aquellos que quieran colaborar aportando su granito de arena.

¿El tipo de producto más donado es también el más necesario? Aquellos que donamos alimentos al Banco, ¿lo estamos haciendo bien?

La gente lo que más dona es aquello que está en los supermercados a su alcance mas próximo y que sea lo más barato posible, porque quieren ver mucha cantidad de productos donados, por eso nosotros demandamos otro tipo de productos de los que tenemos mayor escasez, como pueden ser los productos infantiles o el aceite, que son más caros. Es poco gratificante que dones un único bote de papilla para bebés o un paquete de pañales y te hayas gastado más de 10 euros en un único producto.

Eskasia dugun produktuak eskatzen ditugu, haurrentzako produktuak edo olioa esaterako

Reservas escasas de aceite en el almacén

Reservas escasas de aceite en el almacén

Cuando el ciudadano de a pie dona, piensa que con unos pañales se quedo corto, y que con ese mismo dinero podría adquirir una mayor cantidad de productos.

La gente prefiere visibilidad y cantidad en lugar de calidad. Vienen con los carros con legumbres, arroz, pasta, o productos lácteos. Y nosotros lo que buscamos son productos no perecederos, que llenen nuestras estanterías y que podamos repartir a la gente durante al menos 8 meses del año.

Por ejemplo, siempre estamos escasos de aceite, y tenemos que comprarlo con el dinero recibido con subvenciones, una vez que con ese dinero hemos previsto y cubierto las necesidades de los gastos diarios: vehículos (gasolina, seguros), el sueldo de las dos auxiliares administrativas, la luz, el teléfono, etc.

¿Cuál es el proceso que siguen los alimentos que recogéis?

Colores para clasificar los productos

Tabla de colores para clasificar los productos

Recogemos por los supermercados a diario con nuestras tres furgonetas, porque estas superficies comerciales destinan a lo largo de la semana alimentos con fecha de caducidad próxima, deteriorados en el envase al transportarlos, o con etiquetado defectuoso, y que no se pueden poner a la venta a pesar de estar en condiciones de ser comestibles.

Hacemos un reciclado, de lo que aprovechamos un 99% prácticamente que nos puede servir. Si es perecedero, le damos salida ese mismo día o al siguiente. Si se puede almacenar, clasificamos el producto en las estanterías, en la familia que les corresponda. Tenemos 10 familias clasificatorias, con un color distintivo para cada una de ellas: la familia de las legumbres, la de los productos infantiles…

Una vez almacenado, sabemos lo que tenemos para ir dando a las asociaciones, que son las que vienen con sus asociados, que han sido legalmente valorados por trabajadoras sociales. Las asociaciones están planificadas para que cada día vengan 3 de ellas y puedan llevarse productos.

Solemos dar 7 kilos por persona y día. Cada 15 días, van pasando las distintas asociaciones. Creo que actualmente son 98 asociaciones en Álava las que pasan por aquí. Son estas asociaciones las que tienen que gestionar y distribuir los productos que nosotros les entregamos. Ellas ven las familias, cuántos componentes tienen, y distribuyen en función de los miembros de la unidad familiar.

Local de reparto en la calle Brasil

Local de reparto en la calle Brasil

El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz nos ha concedido ahora un local en la calle Brasil, que nosotros llamamos “local de reparto”. Antes, el que venía a hacer la recogida, que suele ser el presidente de la asociación, solía cobrar a los asociados algo por el transporte de alimentos. A nosotros nos los dan gratis, y los tenemos que entregar gratis, así que no tienen por qué cobrar nada. Para evitar esto, tenemos el local para hacer el reparto. Ahora nosotros llevaremos con nuestras furgonetas a diario los productos al local, y las asociaciones los distribuirán en el local, en la medida en la que nosotros les hemos dicho, ya que habrá alguien del banco para supervisarlo.

¿Hay alguna otra manera, además del voluntariado y de las donaciones de alimentos, de colaborar con el Banco de Alimentos?

Tenemos tres tipos de donaciones: las donaciones de productos o alimentos, conocidas ampliamente en la sociedad, las donaciones de dinero, y las donaciones de servicios. Para nosotros, con estos tres tipos de donaciones es suficiente para poder funcionar.

Las donaciones de dinero se hacen en cualquiera de nuestras dos cuentas bancarias. El donante elige si mantenerse en el anonimato o proporcionar su nombre. Cuando deja su nombre, les mandamos el justificante y un certificado de agradecimiento firmado por el presidente del Banco. A mí me fastidia un poquito no poder agradecer a estas personas anónimas su aportación, pero respeto que muchas prefieran no dar su nombre a la hora de hacer una donación monetaria.

Cuentas bancarias del BAA para contribuir con donaciones

Las donaciones de servicios las suelen realizar empresas que prestan sus servicios al Banco. Por ejemplo, en este nuevo pabellón, la electricidad y la fontanería han sido gratuita para nosotros, gracias a las donaciones de servicios. También una de las furgonetas nos fue regalada el año pasado cuatro personas que prefirieron quedarse en el anonimato. En el ámbito del transporte, nos dona sus servicios la empresa Azkar, que se encarga de los transportes entre Bancos de manera gratuita. Disponemos de un servicio de intercambio de alimentos y excedentes con otros Bancos de España, y si nosotros tenemos un excedente de leche y por ejemplo el Banco de Burgos dispone de gran cantidad de queso al que no puede darle salida, hacemos un intercambio con ellos.

Hiru donazio mota ditugu: elikagaiena, diruarena eta zerbitzuena

El año pasado la empresa Inditex, a través de su Fundación Amancio Ortega, dio a la Federación de Bancos de Alimentos a nivel nacional un montón de dinero para la infraestructura de los Bancos, que se repartió equitativamente dependiendo del número de personas beneficiarias del Banco. A nosotros nos correspondieron 63.000 euros, con los que arreglamos el pequeño pabellón anterior, adquirimos una barredora y también una transpaleta.

¿Recibís algún tipo de ayudas a nivel institucional?

Muy pocas, la verdad. Pero es que las instituciones publicas tendrían que salir al paso, porque la causa de todo esto es que la gente no tiene trabajo, se está quedando en paro, y desde las instituciones deberían atajar este problema, crear puestos de trabajo.

Lo que nosotros estamos haciendo, tanto el Banco, como Cáritas o Cruz Roja, es salir al paso. Las entidades públicas están más dedicadas a la política. A ellos no les interesa que desaparezcamos, porque estamos cumpliendo una labor social muy necesaria en la actualidad.

Queremos que estas instituciones públicas nos ayuden, pero que partan de ellos esas ayudas, y no seamos nosotros los que tengamos que estar pidiendo.

Sí que es cierto que muchas veces nos ayudan más a título personal, como es el caso del actual lehendakari, Iñigo Urkullu.

Quizá suene un poco a utopía, pero si desde el Banco de Alimentos de Araba dispusieseis de un excedente de dinero, ¿en qué os gustaría poder invertirlo?

(Sonríe). No se nos ha presentado esa situación. Lo ideal sería poder donar ese dinero a alguna otra ONG que lo necesitara, porque eso significaría que no habría tanta gente pasándolo mal y dependiendo de nuestra ayuda. Ojalá el Banco no tuviera futuro, eso sería una noticia extraordinaria.

Almacén del Banco de Alimentos en Jundiz

Almacén del Banco de Alimentos en Jundiz

Si se nos presentara una situación de este tipo, tendríamos que pensar en nuestra infraestructura. Quizá sería una buena idea ampliar el pabellón, y adquirir el colindante, que nos lo suelen prestar durante dos meses tras la gran campaña para poder gestionar la enorme cantidad de alimentos y productos que recolectamos.

Actualmente, las donaciones de dinero las estamos utilizando para alimentos que no recibimos en la cantidad necesaria, así que pensar en un excedente de dinero para invertir en el pabellón de al lado desde luego que es una utopía hoy en día.

24/11/2015

About Author

Ana Díaz


Enlaces de interés

Archivos

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.
Esta página web y los contenidos publicados en ella no están relacionados con ningún ente ni departamento público. Las opiniones vertidas por los articulistas y/o los comentarios de los lectores no tienen por qué ser compartidos por esta web.

ACEPTAR
Aviso de cookies